Published On: dom, May 26th, 2019

NIKI LAUDA Y CHILE

Por André Jouffé

Fue uno de mis primeros entrevistados del mundo de la Fórmula Uno en los años 70. Antes, Jackie Stewart recién retirado en su casa junto al lago de Ginebra y previamente un amigo de mi madre, en Suiza, el sueco Jacques Bonier.
Para llegar a Lauda tuve que hacer lobby fuera de los boxes y circuitos. Fue gracias a su primera esposa Marlene Klaus (casados desde 1976 a 1991). ¿Por qué?

Por casualidad me enteré que pasó su infancia en Caracas. Luego con sus padres, residió unos años en Valdivia. Ese fue el resorte que me catapultó a Niki, cuando forcé un encuentro con Marlene y le dije de dónde provenía.
El resto fue sobre ruedas, como corresponde a Fórmula Uno.

Después de su accidente en 1976 que le dejó cuerpo y rostro quemados, amen que estuvo al borde de llegar al fondo del túnel, que dicen que es blanco (la muerte), Marlene le arrancó una promesa: que dejaría de pilotear para siempre; que se dedicara a entrenar conductores o encabezara escuderías (de hecho lo hizo con la Ferrari). A cambio le iba a proporcionar su deseo, negado por Klaus hasta que Lauda renunciara al deporte activo: darle hijos. Además, habían contraído matrimonio justo ese año.

Lauda se retiró un tiempo, la pareja concibió la descendencia pero el corredor fue chicharra y quería morir cantando. Volvió a las pistas y el matrimonio tuvo un quiebre que a la postre culminó en divorcio.
Posteriormente conoció a Birgit Wetzinger (casados desde el 2008 al 2019), quien fue una esposa extraordinaria. Cuando en los noventa Lauda requirió de un riñón pues estaba al borde de la muerte, nuevamente, Birgit le donó un riñón.

Luego hubo un trasplante de pulmón; se fue a radicar a Ibiza donde contrajo una gripe en enero que se complicó y fue el hilo conductor a su muerte en Viena a los setenta años el 20 de mayo.

Lauda era simpático y en una combinación con Lufthansa llegué a Viena y me invitó a volar en un avión piloteado por el mismo de Lauda Airlines.

Hizo buenos negocios con esa línea aérea chárter bien enlazada con las tradicionales.
Como padre y abuelo fue magistral, escribió cinco libros e hizo la película “Rush” en el 2013 en la cual se recrea el accidente de Núremberg y su vida posterior.

La verdad es que haya llegado a los setenta, ya constituía un milagro.

¿Qué le hizo retornar a las pistas?
– Una enfermedad, es una adicción y lógicamente Marlene tuvo toda la razón, había quebrantado una promesa. La gente olvida que la esposa o pareja de un piloto es la que más sufre; no solo los domingo sino que durante los ensayos. El mismo Bonier a quien usted conoció y fue como mi mentor, fallece en una prueba, ya retirado de la Fórmula Uno (la viuda Mariano incapaz de soportar la situación se volcó al alcohol, otro deporte nacional en Suecia).

Por delicadez no aludí a Marlene pero Lauda me dijo entonces:

-Lamento la situación en que vivía Chile en esos años y por eso no viajé al sur de su país donde vivió Marlene.

-Cuando retomó el volante, ¿sintió mucha aprensión?
-En ningún momento. Ningún piloto puede conducir a esas velocidades si le traspiran las manos. ¿Sabía usted que en los test Aeronáuticos, si al postulante le traspiran las manos durante el despegue o alguna maniobra difícil, automáticamente queda descalificado?

Lauda era un hombre intensamente bueno; la palabra competencia jamás involucró envidia o algún comentario alevoso hacia sus colegas. Por tal motivo, todo el mundo de Fórmula Uno estuvo al lado suyo en el proceso de recuperación en 1976 y esos mismos casi lloraron, cuando le vieron retomar el volante. Temían por su vida.

Si embargo de tierra al aire. Obtuvo su licencia de piloto y armó Lauda Airlines.

El mundo pierde a un hombre ejemplar, a un deportista, escritor- autor de cinco libros- y co-realizador de cine.
Además sobrevivió 44 años de yapa.