Published On: mié, Abr 4th, 2018

“En Chile no ha habido reforma laboral”

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ENTREVISTA DE JORGE ABASOLO

En los países donde las relaciones laborales son jun juego de suma positiva y beneficiosa para ambas partes, tales condiciones son edificantes y contribuyen a un desarrollo armónico del país. En cambio, si las relaciones laborales son percibidas como un juego de suma cero, con una ineludible confrontación de intereses, el clima laboral es malo y tiende a obstaculizar el desarrollo nacional. Es lo que acontece en muchos países emergentes, en los cuales las relaciones laborales se convierten en un factor limitante del desarrollo.
Esto implica que en la empresa privada predomina la lucha de estamentos, lo que gana (pierde) el empresario es lo que pierden (ganan) los trabajadores…
Sin embargo, en la actualidad vivimos en un mundo globalizado, en donde los juegos son negativos o positivos. Cuando el juego es negativo, la empresa no puede competir y quiebra, el empresario pierde su capital y los trabajadores pierden su fuente de trabajo. Cuando el juego es positivo, la empresa se torna más productiva y entonces tiene más utilidades y los trabajadores debieran captar parte del aumento.
En el Chile actual, las relaciones laborales son deficientes a nivel de organizaciones laborales y empresariales de cúpula, por lo que se necesita con premura un cambio más profundo.
Aunque la tasa de conflicto del trabajo es baja en el sector privado hy no ha afectado el funcionamiento de la economía, no es menos cierto que son conflictivas las relaciones a nivel macro de la dirigencia de la CUT y sectores políticos cercanos a ella con el empresariado, y que ellas se caracterizan por altos niveles de desconfianza recíproca y posiciones irreductiblemente contradictorias en diversas materias.
El tema siempre será polémico, ante lo cual conviene recurrir a personalidades que han dedicado varios años de sus vida a examinar con rigor litúrgico un tema bastante espinoso.
Es lo que sucede con Jorge Errázuriz, un empresario atípico, un rara avis en la política chilena., Se declara liberal y formó el movimiento Ciudadanos, que le fue mal en las elecciones pasadas. A raíz de lo mismo señala que en Chile no pasa nada con el centro político.
-“Y es una pena lo que pasa con el centro político. Lo encuentro muy malo, aunque cuando yo le pregunto a la gente si es de izquierda o de derecha, el 80 por ciento dice que de ninguna de las dos”.
Jorge Errázuriz señala no ser de derecha. Se define como un hombre de centro, liberal en lo económico y en lo social.
El economista de la Universidad Católica defiende la palabra empresario, que para la izquierda es una mala palabra: “A mí me da risa porque la gente cree que los empresarios sólo ganan plata. Yo, a los 35 años me independicé con un grupo de amigos, hice un gran negocio, me fue muy bien, vendí la empresa (se refiere a la corredora Celfin). Una parte importante me la pagaron con acciones, pero el año 2016 hubo un escándalo de Odebrecht en Brasil y las acciones pasaron a valer la mitad. Esas cosas mucha gente no las considera…y perdí un montón de plata”.

-Se habla mucho de los derechos, laborales, que tenemos una legislación laboral anquilosada y un tanto sesentera. No obstante, Carlos Huneeus, que es un serio cientista político, ha señalado que la experiencia comparada, demuestra que las sociedades con menos inequidades son aquellas en que hay fuertes sindicatos, que influyen en las empresas y en el sistema ´político para obtener beneficios.
Esto contratas con lo que dijo en su momento Bruno Phillipi, siendo presidente de la SOFOFA, cuando señaló que deseaba un movimiento sindical que no fuese muy musculoso.
¿A quién creerle…o esto pasa por un punto intermedio?
-Mira, Jorge…si yo tengo trabajo en una empresa, o sea, soy un trabajador de una empresa, por supuesto que un sindicato fuerte me puede beneficiar. Ahora yo, como empresario encuentro que es muy importante tener buenos sindicatos, pero no politizados, cuyo objetivo sea representar a los trabajadores y obtener las mejores condiciones, con realismo respecto a la situación del mercado, de la empresa…es decir tiene que haber mucha información y participación.
Pero como te decía, si yo soy una persona con trabajo en una empresa, puede ser muy beneficioso. Sobre todo en una empresa tradicional. Pero, ¿te has preguntado qué significa que los sindicatos sean muy fuertes en un mercado para los que no tienen trabajo?  Coloquémonos en el lugar de aquellos que no tienen trabajo. Cualquier medida que desincentiva la contratación de personas, les significa estar desempleados.
-¿Cree que esto lo soluciona o aborda la reforma laboral?
-Para serte franco que la famosa reforma laboral, jamás fue realmente una reforma laboral. No se actualizó la ley laboral. Lo que se hizo fue crear protecciones, inamovilidades y poder a los sindicatos. Dicho de otra manera, esta fue una reforma sindical propiciada por los sectores más de izquierda, especialmente del partido comunista.
-¿Cómo así?
-Lo que pasa es que ellos están conscientes de su poco poder político. El Partido Comunista tiene solo un 5 por ciento de la votación. Sin embargo, si controlan los sindicatos, logran una representación mucho mayor en la sociedad.
Entonces, mi visión es que una reforma laboral moderna, no está relacionada a tener sindicatos fuertes. Eso no es así ni en Estados Unidos, ni en Europa ni en ningún país moderno.
-¿A qué obedecería ello?
-Porque eso viene de la Revolución Industrial, pero hoy por hoy estamos en la cuarta o quinta revolución. Con este celular que tengo en la mano (LO MUESTRA) yo trabajo desde cualquier lugar. Entonces, yo necesito flexibilidad. Requiero que haya incentivos para trabajar. Necesito que ojalá no hubiesen salarios mínimos mensuales, como los que tenemos en Chile, sino que sean salarios mínimos por hora. Que se pueda contratar por hora.
En los Estados Unidos es salario mínimo se paga por hora. Si yo tengo que rehacer un contrato formal para contratar a alguien, y solamente puede ser por un mes…me están desincentivando a que yo pueda dar trabajo a personas mayores, a los jóvenes o a las mujeres que no tienen esa flexibilidad.

Jorge Errázuriz: “En general, la clase política chilena se ha quedado en el pasado”

aaaaEntonces, yo creo de lo que hay que hablar en Chile, es de cómo adaptar la ley laboral, modernizarla,  para dar más oportunidades a los sectores que no están sindicalizados…y alejarnos de esa falsa creencia de que para proteger a los trabajadores, hay que tener sindicatos fuertes, que sean inamovibles y con mucho poder.
Fíjate que en la ley actual, el presidente del sindicato le puede arrojar una piedra al empresario o al administrador; y tampoco se le puede echar.
Ser hoy día dirigente sindical, es como llegar al cielo: te pagan y no tienes que ni trabajar ni hacer nada.
El otro día mostraban a un representante de los trabajadores de la salud, con un regio auto de 60 millones, echado hacia atrás. Ese dirigente sindical del Partido Comunista tiene todo el poder, no tiene que trabajar y gana un sueldo alto y no lo pueden echar. A mí no me gusta eso porque no beneficia a la gente que no tiene trabajo: a los jóvenes, a la gente mayor, a las mujeres, Sólo beneficia al grupito que está en la empresa con trabajo, y beneficia especialmente a los dirigentes sindicales. Luego, no me hablan de reforma laboral. Esa es una reforma sindical con un claro objetivo político.
-¿Cómo es posible que en la Nueva Mayoría no hayan neutralizado los deseos del partido Comunista? Porque en la DC o el PPD hay gente con pensamiento más renovado…
-Lo que ocurre es que la clase política en Chile (y no solo la izquierda) están mirando para atrás, están mirando al pasado. El mundo está cambiando muy rápidamente. Estamos hablando de que muchos puestos de trabajo van a ser reemplazado por robots. Esto no es cuento. ¡Ya está ocurriendo en el mundo y en Chile! Van a perderse puestos de trabajo…y están hablando de fortalecer sindicatos, para la gente que tiene trabajo, pero…¿y cuándo se empiecen a perder los trabajos?
Fíjate que si a mí me ponen una ley en que me obligan a tener un sindicato, y ese sindicato va a ser inamovible, yo voy a ponerme a investigar cómo poder reemplazar a trabajadores por robots. Y eso es algo que está ocurriendo.
Por eso digo que esto no es solo un problema de la clase política de izquierda. En general,  la clase política chilena está mirando para atrás, está mirando hacia el pasado. Son leyes y son sistemas de pensar de los años sesenta.
Tenemos que examinar cómo se están organizando las sociedades más avanzadas. Tenemos que mirar hacia los países nórdicos, en los países donde todos los sistemas de manejo están introduciendo las nuevas tecnologías. Incluso, la inteligencia artificial. Si no nos ponemos a mirar hacia allá, Chile no va a llegar jamás a ser un país desarrollado.
Creo que se ha actuado con una mentalidad ideológica. Lo bueno de la tecnología es que no tiene partido. Luego, si empezamos a pensar en los beneficios que nos brinda la tecnología, vamos a llegar a soluciones correctas tecnología.
-En este aspecto, ¿a qué países podríamos mirar? ¿Cuál sería el ejemplo más adaptable a Chile?
-Yo creo que Chile debiera mirar hacia los países que han logrado dar grandes pasos, pero que tengan –como tu sugieres- un cierto parecido a nosotros. Yo no sé si los países escandinavos son buenos ejemplos para Chile hoy día.
Y te voy a mencionar un país que debiéramos observar con mucha atención, que es Nueva Zelandia. Y es que Nueva Zelandia ha tenido una gran industria forestal, pesca desarrollada y una serie de actividades similares a la chilena.
Las áreas que te he nombrado han logrado desarrollar ese país, y han logrado incentivar el emprendimiento. Y algo que en lo personal me interesa mucho: han logrado desarrollar un sistema estatal muy eficiente. En Nueva Zelandia el Estado está al servicio de los ciudadanos. No se da esa sensación que tenemos en Chile, de que nosotros, los ciudadanos estamos al  servicio del Estado, y tenemos que pedir por favor que nos timbren algo o que nos den un servicio diligente.
En el caso chileno es cosa de mirar el sector salud. El sector salud da la impresión que está más al servicio de los trabajadores de la salud que de los enfermos.
En el caso de la educación se da algo similar: pareciera que está más al servicio de los sindicatos de los  profesores que de los alumnos.
Tenemos que transformar la cultura de los servicios estatales. Los servicios estatales son servicios. Nosotros, los ciudadanos no estamos para pedir por favor al Estado que haga las cosas de manera eficiente. Debe ser al revés. Tenemos que devolver al Estado a su origen, pues está para que otorgue servicios eficientes, cumplir sus labores, con el mínimo de recursos y la máxima productividad.
El país que ha hecho muy bien las cosas en este sentido es Nueva Zelandia.
-Algunos economistas han recomendado el caso de Holanda…
-Sí. Holanda es muy interesante, pero ocurre que Holanda es un país pequeño, eso sí, con grandes niveles de educación, pero con un sistema impositivo de altísimos impuestos. Yo no sé si Holanda sería un caso digno de imitar. En algunas cosas lo hace de manera extraordinaria. Por ejemplo, el caso de la delincuencia. Tu sabes que en Holanda se están transformando cárceles en hoteles, porque no tienen presos.