Published On: Lun, ene 8th, 2018

“LA GUERRA DEL FUTBOL”

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Escribe: Ned Barbosa

Encontré en el libro Historias Freak del Futbol (Editorial Planeta)  escrito por Joaquín Barañao, un relato del balompié, desde la prehistoria hasta hoy, a través de más de 350 curiosidades.

En el capítulo 1, el autor nos relata como el fútbol puede promover la guerra o la paz. Utiliza para el primer ejemplo, la confrontación por las eliminatorias CONCACAF, para el mundial de México 1970, entre El Salvador y Honduras.

Cuenta que en el primer partido jugado en Honduras el equipo salvadoreño fue hostigado por la hinchada hondureña con todo tipo de artificios que se pueda imaginar y que pudiera impedir el descanso de La Selecta. Los salvadoreños, el día siguiente y somnolientos, aguantaron el empate a cero gol hasta el último minuto de juego, cuando La Bicolor conseguía una apurada victoria.

El dolor de ver perder de esta forma a su selección, llevó a Amelia Bolaños una joven salvadoreña de solo 18 años, a quitarse la vida con un balazo en el pecho.

El funeral, televisado para todo el país, fue precedido por una guardia de honor, por el presidente del país y sus ministros y por la propia selección salvadoreña que acababa de llegar desde Honduras.

Pero, correspondía disputar la revancha en San Salvador. Los hondureños fueron recibidos con la misma moneda… El ambiente estaba tan alterado que no pudieron entrenar. Ese día en el estadio, los hinchas salvadoreños agitaban sus banderas, retratos de “santa” Amelia y mensajes obscenos a sus adversarios. La bandera de Honduras fue incinerada y El Salvador gano 3×0.

Algunos hinchas hondureños que viajaron para animar a su selección fueron atacados. Cuenta el autor que, 150 autos fueron incendiados y un segundo desgraciado terminó muerto. Los enardecidos ánimos superaron el ámbito deportivo y la frontera se cerró horas después.

Inmigrantes salvadoreños en Honduras tuvieron que retornar a El Salvador denunciando maltratos y confiscación de sus propiedades.

Once días más tarde vendría el tercer partido definitorio en Ciudad de México. Cinco mil policías se acomodaron entre ambas barras premunidos de gruesos bastones. El Salvador gano 3×2 en tiempo suplementario.

Pocas horas pasaron para que El Salvador rompiera relaciones diplomáticas con Honduras, en referencia al maltrato que recibían sus ciudadanos en ese país. En Tegucigalpa, la consigna era “hondureño: toma un leño, mata a un salvadoreño”. Entre el océano de grafitis callejeros se leía “VENGAREMOS EL 3-0”. La policía movilizó a los salvadoreños a campos provisionales, la mayor parte de ellos en estadios.

Fue la última guerra en la que se movilizaros aviones con motores a pistones, pues ambos bandos piloteaban máquinas de la Segunda Guerra Mundial y de la guerra de Corea. En tierra hubo confusión porque, además de hablar el mismo idioma y emplear el mismo equipamiento, las partes en conflicto utilizaban uniformes idénticos.

Cien horas más tarde, se acordó el cese del fuego, pero para entonces cerca de tres mil personas habían perdido la vida. Por el recuento que de este incidente hiciera Kapuscinski, conocemos al incidente como “La Guerra del Fútbol”.