Published On: Vie, dic 29th, 2017

EL DESAFIO HISTÓRICO DE LA CENTRO DERECHA

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ESCRIBE: Carlos Cantero

La centro-derecha chilena, encabezada por el Presidente Sebastián Piñera, después de un siglo, tiene el desafío de cambiar la historia, proyectando un sector político coordinado, maduro, moderno, cuyo desafío histórico es trascender más allá de su próxima administración.  Sus liderazgos se medirán por la capacidad de aglutinar, unir y coordinar para hacer un gran gobierno.  Para recuperar el crecimiento económico y hacer una gran transformación política, impulsando una derecha con legitimidad y licencia social, enfatizando su rol ciudadano, social y republicano.  Para ello será necesario superar el dogmatismo economicista de unos; el sectarismo político-partidista de otros, amalgamando un conglomerado amplio y participativo, que alcance más allá de los partidos, articulando una auténtica centro-derecha institucionalizada para fidelizar un electorado líquido, volátil, voluble, que con un cambio en las condiciones ambientes cambia de estado o su adhesión.

Será necesario implementar una estrategia de adaptabilidad a los cambios que representa la emergencia de la sociedad digital.  Se requiere promover un cambio estructural de carácter cultural, que le sentido al esfuerzo de desarrollo, superando el exacerbado individualismo en la ciudadanía, generando espacios de colaboración y solidaridad.  Otro elemento clave está en el adecuado equilibrio entre los bienes privados y los públicos, que las personas demandan al Estado.  Una demanda sustantiva es asumir el nuevo valor de la diversidad en un Chile que reclama pluralismo y participación.  Quizás el desafío mayor será liderar el compromiso con el trabajo bien hecho en el ámbito público-privado, con la excelencia en el hacer, en un ambiente de eficiencia y probidad como valor supremo en la gestión.

Se debe asumir como desafío de política pública el cambiar el estado de ánimo, la emoción predominante en las relaciones sociales de los chilenos, que valore como activo intangible el bien sico-social, dando la relevancia al ambiente de confianza y colaboración que debe caracterizar la vida social en el país.   En el ámbito público-privado se debe gestionar para superar la banalidad, el nihilismo y el hedonismo que arrasa los valores éticos, que se transforman en el Talón de Aquiles del país.   Las instituciones y su institucionalidad resienten la embestida materialista, la ineficiencia y la mediocridad que se instaló en el ámbito público. La ineptitud política conlleva el deterioro de las instituciones fundamentales de la República, que amenazan las bases de una sana convivencia, polarizando posiciones. Se evidencia la incapacidad relacional de la política, por ello se debe promover el encuentro entre los chilenos.

Es necesario liderar un proceso de alcance nacional que restituya en el espectro político el valor del mérito que parece secuestrado en la carrera funcionaria y enfrentar enérgicamente los visos de corrupción y oportunismo por la descoordinación de las instituciones públicas.  Habrá que pedir unidad de todos los sectores para enfrentar con decisión el narcotráfico y sus perversas secuelas de degradación, violencia y muerte, que ya se evidencian en nuestras instituciones nacionales.

La clave del éxito político del nuevo gobierno de Piñera está en el respeto a la diversidad y el pluralismo por medio de un adecuado diálogo nacional, que permita reconstruir confianzas y los elementos aglutinantes, equilibrar la virtuosa ecuación de la gobernabilidad: crecimiento económico; equidad social y estabilidad política.  El desafío consiste en constituir una auténtica economía social de mercado, con nuevos y mejores sistemas de redistribución, colaboración y sentido social.

[1] Carlos Cantero Ojeda. Geógrafo, Master y Doctor en Sociología. Académico, conferencista y pensador chileno, estudia la Sociedad  Digital y la Gestión del Conocimiento.  Fue Alcalde, Diputado, Senador y Vicepresidente del Senado de Chile.  Su comunicación dirigirla a:  ciudadanocantero@gmail.com