Published On: Lun, abr 17th, 2017

COLUMNISTAS: El día del libro

Abasolo

Por: Jorge Abasolo. 

Chile conmemora el día del amor, el día de la mujer, el día del árbol el día del cáncer, el día del corazón, el día de la próstata, el día sin fumar y un largo etcétera que sólo los comerciantes saben por qué.
Sin embargo, justifico en plenitud la celebración del Día del Libro.

¿Cómo llega Chile a conmemorar este nuevo día? (23 de abril)
Con un índice de lectura que no alcanza a un libro por persona al año, con la pesada mochila del IVA a los libros, con lecturas escleróticas y obsoletas en la enseñanza media, con estudiantes de primer año de universidad cuya comprensión de lectura equivale a la de un obrero en Alemania.
Que con todo esto, Chile tenga escritores que dan que hablar más allá de nuestras fronteras me parece digno de encomio.

Bien sabemos que la melancolía, esa enfermedad de los solitarios y los introspectivos, fue la dolencia espiritual y aristocrática del siglo XVII, así como la tuberculosis fue la enfermedad romántica del siglo XIX.
¿Por qué se ha elegido el día 23 de abril como Día del Libro?
Porque ese día la oportunidad colisionó con la causalidad y nacieron William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra, los dos colosos de la literatura mundial. No sé si se habrán conocido, pero intuyo que uno sabía del otro aunque sea por vía oral.

Ambos son clásicos, y por lo mismo, no se discute de sus errores, exageraciones y gazapos. Ocurre con muchos gigantes de la literatura, y como a mí me gusta fisgonear en vidas ajenas y encontrar errores en los INTOCABLES, vaya este puñado de descubrimientos que he hecho a lo largo de mi azarosa existencia. Si algún profesor de Castellano o Literatura se siente ofendido, que demuestre o me saque de mi error.
Vamos viendo:

-En “La Guerra y la Paz” (de León Tolstoi), Natasha tiene 17 años en 1805;y 25 en 1809. Es decir, creció siete años en cuatro.

-En “Don Quijote de la Mancha (del aludido Cervantes), Sancho Panza vende su burro. Poco después se lo ve montado en el mismo animal, sin explicación alguna.

Más adelante, el yelmo de don Quijote es despedazado, pero más tarde aparece intacto en su cabeza.
Tampoco hay explicación para ello…y nadie se atrevió a preguntárselo en vida a Cervantes, que aparte de manco…era mal genio.

-De la novela Robinson Crusoe, del Daniel Defoe, también quiero denunciar un hecho. El protagonista nada desnudo hasta un barco hundido. Allí encuentran algunas galletas y decide metérselas en los bolsillos.

¿Cómo?
Quisiera decir muchas cosas acerca del libro, pero la extensión de la columna no me lo permite.
Sí, quiero terminar diciendo que se hace muy difícil generar ideas y lograr capacidad de innovar en un país y una sociedad como la nuestra, donde predomina la cultural oral. El famoso “me lo dijo…”, ha pasado a ser más importante que “lo leí en…”.

Es fisura es fatal, pues la cultura de casi toda América Latina es del tipo oral. Esto, influye ostensiblemente en la baja calidad educacional de la población y no solamente de los niños que dan el Simce.
Y para cambiar eso, es necesario que los niños aprendan a leer libros.
He dicho…