Published On: Mar, feb 7th, 2017

¡Hasta siempre, Hernán!

ESCRIBE: Jorge Abasolo

 A sus 27 años, en una edad en que la vida se percibe como algo que se debe asentar y darlo todos por los hijos, para verlos crecer sana y alegremente; y posteriormente asegurar su educación Hernán Avilés González optó por canalizar sus energías hacia los demás.

Tan noble decisión y actitud, le hizo dar la vida a una institución también de nobleza suprema.

¿Qué mejor que ingresar a Bomberos de Chile?

Un hombre leal, calza a la perfección con una institución donde la fidelidad se da la mano con la convicción valórica.

La partida de Hernán nos invita a hacer un alto en el tráfago del diario vivir, para reflexionar unos minutos.

Sabemos que existe una enorme asimetría y desproporción entre el tiempo en que estamos con vida y el tiempo en que no lo estamos.

Todo es un soplo…una brisa pasajera.

¿Es ello injusto? Creo que sí, pero es la ley de Dios…y Dios tiene razones que rebasan la razón humana, que nos exceden…que nos desbordan.

A una edad en que la mayoría se vuelca a su familia, Hernán Avilés nos deja una clara enseñanza. Y es que depositar nuestra felicidad en la concreción de una meta de tipo material, no tiene mayor sentido.

Si se insiste por ese camino –lejos del servicio, de la filantropía o de la solidaridad- puede sobrevenir la angustia, que no es otra cosa que la brecha entre el Ahora y el Después.

Falleció mientras combatía los  incendios forestales en la región del Maule.

Se trata del primer mártir que deja esta emergencia que azota al país, un joven de 27 años identificado como Hernán Avilés González, que pertenecía a la primera compañía de Bomberos de Talagante, y que perdió la vida tras verse atrapado por las llamas en el sector Santa Olga de Empedrado.

 

Hernán: Tu partida de la vida terrenal no ha sido en vano. A una edad en que se empieza a develar ese misterio llamado existencia, te entregaste a los demás sin pensar en recompensa, ni en honores ni en halagos.

En consecuencia, tu enseñanza es clara, precisa y determinante: quien no vive para servir, no sirve para vivir.

Hasta siempre…