Published On: Vie, dic 16th, 2016

El cuico de izquierda

Por Jorge Abasolo

Mucha gente cree que el cuiquerío chileno pertenece en plenitud a la derecha, son pinochetistas, adheridos a la UDI y con sus hijos estudiando en el Tabancura, el Everest o las Ursulinas.

Craso error…

Hay un sector cuico que es de la roja. Y no me refiero a que sean aficionados a la selección chilena. No. Se trata de una facción que no es demócratacristiana ni de ningún intermedio. Son rotundamente rojos, ya que en su pasado militaron en el MIR, en el MAPU o algunos de esos movimientos de izquierda hechos para cuicos y donde se proclamaba la Revolución desde un restaurant “anti-roto”, en una parcela de agrado o en medio de unas botellas de vino de precio prohibitivo para el perraje militante.

Con una Revolución forjada al amparo del caviar, del whisky y la buena mesa, los resultados tenían que derivar en el más rotundo de los fracasos.

Este segmento cuico es el denominado redset.

La mujer cuica del redset no se arregla mucho y siempre van a cara lavada y con las uñas sin pintar. Usan unos vestidos deslavados, que generalmente les trajo el marido (o ella misma) desde la India, donde fueron a reforzar su acervo espiritual.

La mujer cuida del redset no tiene idea de política y es caja de resonancia de lo que dice su marido. Sin embargo, siempre está leyendo algún libro de Auto-Ayuda y pertenece a cenáculos donde la filosofía oriental salta a la vista. Una vez me encontré con una de ellas que venía de un Taller de Crecimiento Personal. Luego de saludarla, inquirí por su estado de salud. Me respondió:

-Jorge, estoy estabilizada, energizada y balanceada.

Le pregunté si venía saliendo de un taller mecánico. Hizo un mohín de desagrado, de lo que pude inferir que mi broma no le había gustado para nada.

El hombre cuico de izquierda (el redsetero) suele ufanarse de ser culto, casi un intelectual. Por eso en su biblioteca jamás encontrará un libro de la Pilar Sordo. En cambio se encontrará con uno de Herbert Marcuse y dos o tres de Habermas, algo así como el Donald Trump de los izquierdistas de hoy.

Son apegados a juntarse entre ellos; y ya con tres whiskies en el cuerpo algunos añoran la figura de Fidel Castro. Son los menos en todo caso. Señalan que fue un hombre de su época y que se transformó en el artífice de la democracia popular.

No asimilan del todo que el marxismo ya es parte de la arqueología política y por eso redimen la figura de Herbert Marcuse, que trató de juntar los pedazos caídos de esa ideología para relanzarla en un mundo que ya es demasiado distinto.

Con todo, los redseteros de izquierda proclaman que no en vano en la propia Universidad de California aún se sigue estudiando el marxismo. Ignoran que en la misma casa de estudios también se sigue estudiando el cáncer.

A diferencia de los cuicos de derecha, el redset compra casa en El Arrayán, La Reina o el Cajón del Maipo.

Se autodenominan “progres” y hasta fuman marihuana en patota y delante de sus hijos. Una vez fui invitado a una de esas tertulias con yerba incluida. De pronto, el anfitrión sacó un solo “pito” para compartirlo entre cinco.

Tuvimos que hacer vuelos populares.

Quería decir hartas más cosas de los cuicos de izquierda, pero no tengo más espacio. Sorry.

Hasta la próxima…