Published On: lun, May 21st, 2012

30 años de Tommy Rey: La gran fiesta del alma de la fiesta.

La más emblemática agrupación de la cumbia local celebrará en grande sus tres décadas de vida, con un concierto agendado para el 16 de junio en la Estación Mapocho, y 17 invitados confirmados hasta ahora. Patricio Zúñiga, su insigne cantante, adelanta los festejos y repasa los hitos de esta larga historia.

El alma de la fiesta. Una expresión popular que entrega a la celebración el más elemental principio vital, y que además lo personifica. Así, en este caso, esa alma no es una sustancia inasible sobre la que sólo quepa filosofar, sino un individuo que cumple ese rol. Sin él, simplemente el evento no sería el mismo.

Pues bien, si es que las fiestas en Chile tienen alma, y ese rol sólo puede ser atribuido a una persona, hay un candidato que corre con varios cuerpos de ventaja: Patricio Zúñiga. Lo curioso es que el hombre sale poco, casi no bebe y gusta de una vida más bien tranquila. Sin embargo, tiene un álter ego omnipresente, que si no está cantando por sí mismo en el lugar del festejo, está sonando en el equipo de música: Se trata de Tommy Rey, patrón de la emblemática sonora que lleva su nombre.

Pero ahora, no será este conjunto el que llegue a las casas de otros, sino que abrirá las puertas de la suya para celebrar sus 30 años como una de las agrupaciones más relevantes de la música tropical chilena. Es lo que ocurrirá el próximo sábado 16 de junio, cuando La Sonora de Tommy Rey arme su propia fiesta en la Estación Mapocho, y en grande.

Porque además de las cerca de diez mil personas que podrían llegar a la ex estación de trenes, habrá una lista de invitados en escena de nada menos que 17 nombres: Chancho en Piedra, Garras de Amor, Joe Vasconcellos, JuanaFé, La Bandita Dominguera, La Guacha, Los Charros de Lumaco, Los Kuatreros del Sur, Los Ramblers, Los Santiaguinos, Mambo Sour, Álvaro Salas, Santiago All Stars, Tomo Como Rey, Viking’s 5, Villa Cariño y Zalo Reyes.

¿Será la fiesta más grande de la Sonora?
-Ojalá, ésa es nuestra idea, hacer una gran fiesta con hartos invitados, para celebrar como corresponde los 30 años, un aniversario que no es muy usual en una sonora. Empezamos el 9 de marzo del 82, así es que todo este año va a ser de celebración.

Zúñiga recuerda con exactitud la fecha, como recuerda el contexto que lo llevó a formar la hoy célebre agrupación. «Jamás pensamos en llegar a 30 años, porque en ese momento sólo tratábamos de salir adelante. Habíamos tenido problemas con la otra orquesta (La Sonora Palacios, donde estuvo hasta entonces) y nos separamos cinco. Sólo pensamos en trabajar hasta donde se pudiera. Felizmente nos fueron pasando cosas buenas, aunque nos costó re harto, pero después de un tiempo nos dimos a conocer bien, a través de la tele, grabado discos, y felizmente seguimos teniendo éxito y estamos vigentes.

Chile ha tenido muchas sonoras, pero la suya trascendió y llegó a ser la más importante. ¿Qué le pasa cuando mira atrás y ve este recorrido?
-Me da alegría, por un lado. Por otro, nostalgia, algo de pena por algunos que se nos murieron. Eso es lo que más se siente, pero también los recuerdos de tantas cosas que hemos vivido, los viajes al extranjero, a Europa, Australia, Brasil, de los chilenos allá. El cariño de la gente en los shows es algo muy bonito. Cuando nos vamos al camarín, yo me tengo que quedar sacándome fotos con la gente.

Es que ustedes ocupan una posición tan transversal: Los músicos los respetan, los sigue gente mayor, personas jóvenes…
-Nosotros llegamos hasta a los niños, eso es muy raro. Va la familia entera a sacarse fotos con nosotros. Lo de los jóvenes, que nos llevaban a sus fiestas en universidades. Para qué decir los mayores, a los que nuestras canciones les traen recuerdos, nostalgia.

Y si tuviera que elegir un hito de estos 30 años, ¿cuál sería?
-El Festival de Viña en 2004. Nosotros sólo pensábamos en que nos fuera bien, no pensábamos en trofeos. A lo más de repente decíamos «ojalá nos ganemos una antorchita». Y nos ganamos los tres trofeos, la gente los pidió hasta que nos dieron la Gaviota. Eso es inolvidable. Para cualquier artista chileno llegar ahí y tener éxito es una gran cosa. Lo otro son los viajes, la gente acá desgraciadamente no sabe lo que allí pasa, pero hemos ido a países como Australia, hemos tocado para diez mil personas en Fiestas Patrias, con chilenos, latinoamericanos, australianos. En los primeros viajes a Europa no empezábamos con cumbia, sino con la canción nacional y tres pies de cueca. La gente se ponía a llorar, porque había muchos exiliados en Suecia, por ejemplo. Nos abrazaban.

¿Cómo ve el futuro? Aunque ustedes tienen mucha energía, ya hay varios sesentones en el grupo, y los shows a veces empiezan a las tres de la mañana…
-¡Y terminan a las cinco! Y hay que llegar temprano, instalar instrumentos, esperar. Una vez comentábamos que a veces cobramos más por lo que esperamos que por lo que tocamos. Además que siempre nos hacen cerrar los shows, como la guinda de la torta. Pero es así, ya estamos acostumbrados a esas cosas de este trabajo, estar lejos en Año Nuevo, Fiestas Patrias… La familia ha tenido que acostumbrarse.

Cuando lanzaron el disco Los padres de la cumbia (2011), dijeron que siempre han querido tocar más canciones nuevas, pero que la gente pide las viejas.
-Estamos tocando algunas nuevas, pero la gente no las conoce. A los conjuntos nuevos las radios los tocan, pero de nosotros ponen los temas antiguos. Y en los nuevos hay algunos muy buenos, que podrían gustar mucho. Los tocamos igual en vivo, y gustan, pero la gente está esperando «La peineta», «El galeón español», «El Negro José». Muchos creen que no salimos de esos temas, pero tenemos mucho repertorio. Es el problema de que las radios siempre estén con lo mismo.

¿Y se aburren de tocar «La peineta» o «El galeón español»?
-No, es que la gente los recibe con tanto cariño. Lógico que nos gustaría hacer otros nuevos, pero ésos son temas que se quedaron para siempre. A los artistas de la Nueva Ola, por ejemplo, les pasa lo mismo. No se pueden aburrir de sus temas. Tienen que cantarlos.

La previa de los 30 años será con una gira por Europa. Harán cinco shows en Bélgica, Noruega y Suecia. ¿Cómo son esas presentaciones?
-Van muchos chilenos, latinoamericanos. La gente la revuelve, la pasa bien, pero no hay peleas, nada de eso. Además que en Suecia, empiezan a las ocho de la noche y a la una de la mañana terminan, y todos se van. Nadie se queja.

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